La psicología que quería ser una ciencia auténtica

(Adaptación del cuento  La rana que quería ser una rana auténtica de Augusto Monterroso)

Había una vez una psicología que quería ser una  psicología auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.

Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad.

Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.

Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de las ciencias naturales y adoptó su filosofía y metodología para que los demás la aprobaran  y reconocieran que era una ciencia auténtica.

Un día observó que lo que mas admiraban de ella era su positivismo, especialmente su objetividad, de manera que se dedicó a realizar experimentos  y pruebas estadísticas , y sentía que todos la aplaudían.

Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a  cualquier cosa para lograr que la consideraran una ciencia auténtica, decidió vender su alma, y ella todavía alcanzaba a oir con amargura cuando decían que que buena esa psicología, que parece ciencia.

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